Experiment, make it your motto day and night
Experiment, and it will lead you to the light
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De este modo el adjetivo eleva, multiplica posibilidades más que suma, encuentra lo que queremos decir en cada momento y llena nuestro expíritu de comprensión y agrado. Para ello está la poesía. El poeta angustiando que no hace más que rasgar infinitas hojas que a sus pies caen en su exasperante búsqueda de aquello que quiere expresar. El novelista, que de verso tira más que de prosa, perfecciona, manipula y corrige su obra continuamente en un alcance de perfección. Sabemos que Marcel Proust llegó incluso a dedicarse a esta sana tarea de reforma durante toda su vida debido a la pasión que determino su gran obra: En busca del tiempo perdido.
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Como dijo el gran don Benito, maestro del adjetivo y enorme novelista, la poesía es el morbo, la revelación, el acercarse a definir una verdad casi indefinible. De ahí que el poeta muchas veces adopte una vida bohemia cuyo único y último objetivo sea entregarse a un vitalismo o espiritualismo que le permita embadurnarse del ambiente para captar con mayor amplitud y facilitar la definición de la cosa. Y es que suelen alcanzar el rango de colosales aquellos orfebres del verso que logran, por voto unánime, definir aquel estado de ánimo universal, aquella verdad que fluía en el aire, que todos palparon por momentos y únicamente él supo definir. Es en es esa cultura que flota, que todos intuimos y que a todos afecta donde se encuentra la llave del deleite más sutil. Existen hombres que haciendo uso de este sabio consejo se empacharon demasiado y dieron como resultado hombres de pedantería, gafapastas y mujoles sin amor propio. Pero, como en todo menos en el respirar, nunca se debe caer en los extremos.
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Y si creen que lo que digo ni es del todo cierto, ni se sostiene y resulta que desemboca en innumerables excepciones, reflexionen un segundo. ¿A quién no le gusta acompañar y enriquecer un momento con una canción determinada? Todos queremos encontrar la música adecuada en un determinado ambiente: algo de Barry White si es sensualidad lo que buscamos, Offspring si aceleramos exaltados en el coche, Nirvana cuando queremos sentir los viscerales acordes de Kurt tras un desengaño nihilista o Spoon (insito) si, por ejemplo, andamos por una nocturna, joven y sofisticada metrópoli de altos rascacielos. Por ello, a medida que maduramos, cambiamos de gusto y carácter; y de música, también. Buscamos otra manera de expresarnos, de definir esa nueva realidad que ahora apreciamos. Tal vez se pueda afirmar que la personalidad de un individuo se determina por el tipo de música que escucha. Dime a qué atiendes y te diré quién eres dijo Ortega. Por esto mismo, tras unos cuantos años de vivencias, se dice que uno se redescubre a sí mismo cuando escucha aquellos vinilos que llenos de polvo yacían en el estante del olvido.
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En resumidas cuentas, definamos. Dediquemonos con ardor y constancia a encontrar el significado de la cosa de turno. Ejercitemos la memoria y llenemos nuestra vida de nombres, adjetivos y descripciones que compliquen nuestra realidad. Y así, dentro de esta complejidad, vivamos.
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Parafraseando a Oscar Wilde (como si ya no hubiera parafraseado bastante):
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"Encuentra la expresión para una pena y te será querida.
Encuentra la expresión para un placer
y su éxtasis será más intenso"

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